Nada ni nadie. Solamente el cielo y algunas pocas estrellas. Abajo el campo. El campo de Don Cornelio Vargas de Aranzamendi. En realidad no era "su" campo, era el campo de su abuelo, que a su vez habia sido del abuelo de aquel abuelo y que siguiendo una tras otra las sucesiones habia llegado a ser propiedad del padre de Don Cornelio Vargas de Aranzamendi, y que ahora, era del hijo de Don Cornelio, ya que Don Cornelio estaba muerto, pero esto el no lo sabía.
Don Cornelio caminaba todos los dias por el campo, por "su" campo, que era en realidad de su hijo, pero que habia sido abandonado tras la extraña muerte de Don Cornelio. La lujosa casa que conformaba el casco del campo estaba vacía. Don Cornelio se daba cuenta de aquello, aunque desconocía la razón. Tomaba mate tras mate, sin darse cuenta de que el agua se enfriaba. Por las mañanas le gustaba caminar entre las estatuas que adornaban el jardin, junto al aljibe. Estatuas de monos, elefantes y ballenas, de sus antepasados, y de algunas otras personas que no podía reconocer. Hablaba en voz alta y decia incoherencias. Juraba al sol que algun dia volvería a buscar a Ariadna y cortaría el hilo que logró salvar a Teseo del laberinto de Asterión (Don Cornelio amaba secretamente a Asterión, porque creía que era el unico que podría enfrentarse a los elefantes y los monos).
Por las tardes intentaba pescar, pero el miedo a las ballenas del arroyo no le permitía acercarse demasiado como para sumergir su anzuelo en el agua.
Al caer la noche Don Cornelio se encerraba en la lujosa casa (cuyas ventanas habia tapiado minuciosamente) y apagaba todas las luces. Siempre había tenido miedo de los monos y de los elefantes. No de día, porque sabía que aquellos monstruos nunca se acercaban al campo bajo la luz del sol. Pero al caer la noche, Don Cornelio dejaba lo que estaba haciendo (dejaba incluso caer al suelo sus libros de Borges) y corría hacia la casa. Cerraba la puerta principal con una cadena y un candado que había comprado en el pueblo y se acostaba detras del sillón que habia frente a la chimenea. Poco tiempo despues podia empezar a oir las pisadas de los paquidermos, que de tanto en tanto se quejaban de los monos que querian subir a sus lomos para viajar mas comodos. Veia como las sombras de los monos, que intentaban romper las maderas que tapiaban las ventanas, bailaban en la sala en donde los unicos testigos eran Don Cornelio, el sillón y la chimenea.
Don Cornelio aguantaba la respiración todo lo que podía, no para no llamar la atención de monos y elefantes, sino para intentar poner fin a ese sufrimiento inexplicable que es el miedo.
Nunca lograba suicidarse. Se mareaba casi hasta perder el conocimiento, pero nunca habia logrado terminar con su miserable vida.
El ritual se repetía noche tras noche.
jueves, 13 de diciembre de 2007
martes, 4 de diciembre de 2007
Esta vez Solo
Si intentaba hacer la poesía de ese momento lo arruinaba, por suerte pensó y tiro su cuaderno al fuego.
Le quedaban unos tragos de agua raz o algo así en la cantimplora y después de ver como viajaban sus pensamientos a penetrar la capa de ozono se paro tambaleando. Ese silencio era lo mas bello que había sentido en años, se acordó del 60, de cuando volvía del centro como sardina hora y media por Libertador, se reía, se reía mucho camino al río, lo sentía correrle por la espalda. El río más hermoso hablaba, se daba a entender bañado de claridad armo un cigarro y se acostó en una playita llena de luna, no pensó en nada, no pensó.
Ahí cerca, agazapado, atrás de un matorral estaba el orden de las cosas, lo miro un rato y se fue a sentar cerca del fuego que todavía chispeaba, reviso un morral y encontró un poco de tabaco para armar. Armo tranquilo Orden, agarro una ramita y la apoyo contra la brasa mas grande, seguro de lo que hacia prendió el cigarrito. El humo se le escapaba mientras hablaba, solo.
Pensaba y parecía desesperado, Orden se nesecitaba pero no se encontraba, junto mas ramas y mantuvo el fuego una hora mas, pensando que seria agua le dio un trago largo a la cantimplora, le subieron dos tremendas arcadas y de bronca la lanzo contra la oscuridad. Escupió.
¿Que haría? lo tenia que matar el lo sabia, pero esa noche no, esa noche no estaba para trabajar, era para quedarse charlando al lado del fuego, nesecitaba alguien que lo escuche y lo entienda.
En la orilla, aquel que estaba medio dormido escucho chispear el fuego y pensó en echarse al lado de este, de camino al lecho mantenía esa sonrisa cómplice de el con el, de lo bien que estaba haciendo, de lo mucho que le gustaba esta vida, a la mañana volvería a lo de esa familia a comprar el botecito que le ofrecieron. El bote en si era una miseria pero nesecitaba un compañero, una o dos manos de pintura y quedaría perfecto, un extraño así seco no es lo mismo que un extraño con bote por acá, se respeta mas. Vio el fuego y se regodeo, estiro una lona a dos pasos largos y se acostó, con el brazo izquierdo y sin mirar buscaba la cantimplora que supuestamente tenia que estar donde la dejo, la comodidad le gano y dejo de buscarla. Puso sus manos bajo la nuca.
Vio las estrellas y lleno de aire el estomago,
- monos ballenas y elefantes, que estupidez .
Descansaron.
Le quedaban unos tragos de agua raz o algo así en la cantimplora y después de ver como viajaban sus pensamientos a penetrar la capa de ozono se paro tambaleando. Ese silencio era lo mas bello que había sentido en años, se acordó del 60, de cuando volvía del centro como sardina hora y media por Libertador, se reía, se reía mucho camino al río, lo sentía correrle por la espalda. El río más hermoso hablaba, se daba a entender bañado de claridad armo un cigarro y se acostó en una playita llena de luna, no pensó en nada, no pensó.
Ahí cerca, agazapado, atrás de un matorral estaba el orden de las cosas, lo miro un rato y se fue a sentar cerca del fuego que todavía chispeaba, reviso un morral y encontró un poco de tabaco para armar. Armo tranquilo Orden, agarro una ramita y la apoyo contra la brasa mas grande, seguro de lo que hacia prendió el cigarrito. El humo se le escapaba mientras hablaba, solo.
Pensaba y parecía desesperado, Orden se nesecitaba pero no se encontraba, junto mas ramas y mantuvo el fuego una hora mas, pensando que seria agua le dio un trago largo a la cantimplora, le subieron dos tremendas arcadas y de bronca la lanzo contra la oscuridad. Escupió.
¿Que haría? lo tenia que matar el lo sabia, pero esa noche no, esa noche no estaba para trabajar, era para quedarse charlando al lado del fuego, nesecitaba alguien que lo escuche y lo entienda.
En la orilla, aquel que estaba medio dormido escucho chispear el fuego y pensó en echarse al lado de este, de camino al lecho mantenía esa sonrisa cómplice de el con el, de lo bien que estaba haciendo, de lo mucho que le gustaba esta vida, a la mañana volvería a lo de esa familia a comprar el botecito que le ofrecieron. El bote en si era una miseria pero nesecitaba un compañero, una o dos manos de pintura y quedaría perfecto, un extraño así seco no es lo mismo que un extraño con bote por acá, se respeta mas. Vio el fuego y se regodeo, estiro una lona a dos pasos largos y se acostó, con el brazo izquierdo y sin mirar buscaba la cantimplora que supuestamente tenia que estar donde la dejo, la comodidad le gano y dejo de buscarla. Puso sus manos bajo la nuca.
Vio las estrellas y lleno de aire el estomago,
- monos ballenas y elefantes, que estupidez .
Descansaron.
martes, 27 de noviembre de 2007
El Delfín
Como si pudiera ver a traves de los ojos de un delfin, navegaba por un mar. Creía que era un mar, no podía sentir el gusto del agua y por ende no podía estar seguro de si lo que cubría repentinamente sus ojos era agua de mar. De repente los arboles que tapaban la luna, le hicieron darse cuenta de que era un delfín de río (seguramente uno de esos delfines marrones que viven en el Amazonas). No podía controlar ningun movimiento, solo podía ver desde los ojos, como atrapado adentro de aquel delfín. El agua subía y bajaba, cuando se sumergía podia ver con claridad (gracias a la luz de la luna llena que iluminaba el río y la selva). Por la velocidad que llevaba supuso que su "mitad-delfín", su alter-ego, su otro (casi-yo) corporal, estaba escapando de algo (no de alguien, porque en ningún momento miró hacia atrás).
Le pareció ver un jaguarete sentado junto a la orilla del río, pero cuando quizo volver a mirar, recordó que no podía controlar ningún movimiento del cuerpo de aquel delfín, de su "ahora" cuerpo. Se dió cuenta por la gran cantidad de luz que ingresó por sus no-ojos, que estaba nadando por una zona poblada, las luces de varios fuegos le dificultaban su vista, pero claramente no dificultaban la del delfín, que aceleraba su velocidad (quizas asustado o perturbado por la presencia humana).
Escuchó el ruido de un motor a lo lejos, un motor sumergido bajo el agua, probablemente el motor de una lancha o de algún barco. Le hubiera gustado mirar, pero una vez mas recordó su imposibilidad. El motor se fue perdiendo y fue reemplazado por el ruido de varios tambores, la luz de los fuegos por su parte fue sustituida por llantos y gritos sin sentido.
Sorpresivamente el delfín se detuvo.
Pudo ver, involuntariamente, un cuerpo que flotaba inmóvil sobre el lecho del río, un cuerpo humano. El delfín se acercó hasta tocarlo con su trompa. Los gritos eran cada vez mas fuertes, los llantos eran tan agudos, que los pajaros que dormian la noche de la selva, despertaron y comenzaron a volar. De pronto todo fue silencio. La Luna desapareció detrás de las nubes, los pájaros se detuvieron. Un alma pudo descansar eternamente. La otra, sorprendida, sintió como si pudiera ver a traves de los ojos de un delfín, que nadaba escapando río abajo.
Le pareció ver un jaguarete sentado junto a la orilla del río, pero cuando quizo volver a mirar, recordó que no podía controlar ningún movimiento del cuerpo de aquel delfín, de su "ahora" cuerpo. Se dió cuenta por la gran cantidad de luz que ingresó por sus no-ojos, que estaba nadando por una zona poblada, las luces de varios fuegos le dificultaban su vista, pero claramente no dificultaban la del delfín, que aceleraba su velocidad (quizas asustado o perturbado por la presencia humana).
Escuchó el ruido de un motor a lo lejos, un motor sumergido bajo el agua, probablemente el motor de una lancha o de algún barco. Le hubiera gustado mirar, pero una vez mas recordó su imposibilidad. El motor se fue perdiendo y fue reemplazado por el ruido de varios tambores, la luz de los fuegos por su parte fue sustituida por llantos y gritos sin sentido.
Sorpresivamente el delfín se detuvo.
Pudo ver, involuntariamente, un cuerpo que flotaba inmóvil sobre el lecho del río, un cuerpo humano. El delfín se acercó hasta tocarlo con su trompa. Los gritos eran cada vez mas fuertes, los llantos eran tan agudos, que los pajaros que dormian la noche de la selva, despertaron y comenzaron a volar. De pronto todo fue silencio. La Luna desapareció detrás de las nubes, los pájaros se detuvieron. Un alma pudo descansar eternamente. La otra, sorprendida, sintió como si pudiera ver a traves de los ojos de un delfín, que nadaba escapando río abajo.
viernes, 16 de noviembre de 2007
Seguridades
Todo bajo control.
Sabía que a su izquierda habia un mono y que a la derecha algo asi como un elefante rosa, con una pelota de colores en la punta de la trompa.
Sabía que era un tipo muy seguro, sabía que si había una llave serviría para abrir la puerta que estaba cerrada y daba al jardín.
Sabía todos y cada uno de los dialogos de "Alicia en el país de las maravillas".
(No miraba otra pelicula)
Sabía que si pedia un whisky, le iba a poner tres hielos, lo iba a apoyar sobre una servilleta de papel y lo iba a tomar en no menos de diez tragos, esperando pacientemente que uno de los hielos se derritiera.
Estaba casi seguro de que sabia el día de su muerte. En realidad era tan seguro, que habia planeado suicidarse, y lo habia anotado en su agenda con dia y hora, para poder estar seguro de que no viviría ni un dia mas.
Sabía que a su izquierda habia un mono y que a la derecha algo asi como un elefante rosa, con una pelota de colores en la punta de la trompa.
Sabía que era un tipo muy seguro, sabía que si había una llave serviría para abrir la puerta que estaba cerrada y daba al jardín.
Sabía todos y cada uno de los dialogos de "Alicia en el país de las maravillas".
(No miraba otra pelicula)
Sabía que si pedia un whisky, le iba a poner tres hielos, lo iba a apoyar sobre una servilleta de papel y lo iba a tomar en no menos de diez tragos, esperando pacientemente que uno de los hielos se derritiera.
Estaba casi seguro de que sabia el día de su muerte. En realidad era tan seguro, que habia planeado suicidarse, y lo habia anotado en su agenda con dia y hora, para poder estar seguro de que no viviría ni un dia mas.
lunes, 12 de noviembre de 2007
Escuadron
La realidad se manejaba en un marco de incertidumbre general, se veían cosas pero no se hablaba de ellas.
La televisión esta invadida de cínicos que le hacen creer a la gente que bailando cumplirá sus sueños, Eugenio indignado ceba un mate y lo pasa sin mirar a quien.
En el patiecito se ponen lindas las 6 de la tarde, el balde se lleno de a gotitas bajo la canilla y la rejilla lo mira sedienta
Hace tres días que no veían nada, tres días hace que nadie comenta nada, la última noticia que se supo fue la del mono en ciudad de la paz y pampa, el tema es que es sabido que están o que estaban, pero ahora…
Esa tarde salieron en coche con cámara de fotos y grabador, sabido era que Eugenio tenia un arma pero nadie decía nada tampoco. Para no levantar dramas.
Recorrieron, en un Renault 18 country, casi todos los lugares donde se supone estuvieron, La Paternal, Saavedra, toda La Pampa (calle), Martínez y algunos supermercados de la zona norte, terminaron a los gritos tomando cerveza en la recoleta, los resultados estaban a la vista.
La televisión esta invadida de cínicos que le hacen creer a la gente que bailando cumplirá sus sueños, Eugenio indignado ceba un mate y lo pasa sin mirar a quien.
En el patiecito se ponen lindas las 6 de la tarde, el balde se lleno de a gotitas bajo la canilla y la rejilla lo mira sedienta
Hace tres días que no veían nada, tres días hace que nadie comenta nada, la última noticia que se supo fue la del mono en ciudad de la paz y pampa, el tema es que es sabido que están o que estaban, pero ahora…
Esa tarde salieron en coche con cámara de fotos y grabador, sabido era que Eugenio tenia un arma pero nadie decía nada tampoco. Para no levantar dramas.
Recorrieron, en un Renault 18 country, casi todos los lugares donde se supone estuvieron, La Paternal, Saavedra, toda La Pampa (calle), Martínez y algunos supermercados de la zona norte, terminaron a los gritos tomando cerveza en la recoleta, los resultados estaban a la vista.
lunes, 5 de noviembre de 2007
Canción de cuna para un mono
-No puedo dormir.
Hay cosas que no lo dejan dormir. Son como voces adentro de su cabeza.
Siente culpa, se genera miedo. Recuerda paseos entre las góndolas de los (super) Mercados.
Escucha un piano, pero como si fuera música funcional (que cosa tan estupida ¡Beethoven como música funcional!).
Quiere dormir y no puede.
Cuanto mas piensa que quiere dormir, mas despierto se siente.
De repente intenta dejar volar su imaginación hacia un lugar positivo. Hace semanas, casi meses que no lo hace.
Empieza por imaginar un mono sentado en una de las paletas del ventilador. Lo imagina leyendo algún cuento de Cortázar. Le gustaria poder pedirle al mono que le lea en voz alta algún cuento de Cortázar (le gustaría que fuera "el perseguidor") o que le relate lo que pasa en algún pasaje de "El Eternauta".
Logró distraerse, logró desviar su creatividad, su imaginación, hacia algún lugar positivo.
-"1:35am" piensa. (Le quedan 5 horas de sueño).
El mono sigue sentado pero ahora ha saltado de una paleta del ventilador a la otra. No lo mira (no se miran). El muerde la almohada, el mono por su parte, sigue con su nariz metida entre las hojas del libro.
-"1:39am" piensa. ("el tiempo es la medida del movimiento" dijo Aristóteles).
-"¿De que movimiento?"
Nadie se movia, ni el, ni el mono. (quizas saltaba de una paleta a otra, pero eso no es moverse).
-"1:57am" piensa.
Nadie se mueve.
"Arsitóteles estaba equivocado"... dijo el mono (antes de dormirse y dejar caer el libro).
Hay cosas que no lo dejan dormir. Son como voces adentro de su cabeza.
Siente culpa, se genera miedo. Recuerda paseos entre las góndolas de los (super) Mercados.
Escucha un piano, pero como si fuera música funcional (que cosa tan estupida ¡Beethoven como música funcional!).
Quiere dormir y no puede.
Cuanto mas piensa que quiere dormir, mas despierto se siente.
De repente intenta dejar volar su imaginación hacia un lugar positivo. Hace semanas, casi meses que no lo hace.
Empieza por imaginar un mono sentado en una de las paletas del ventilador. Lo imagina leyendo algún cuento de Cortázar. Le gustaria poder pedirle al mono que le lea en voz alta algún cuento de Cortázar (le gustaría que fuera "el perseguidor") o que le relate lo que pasa en algún pasaje de "El Eternauta".
Logró distraerse, logró desviar su creatividad, su imaginación, hacia algún lugar positivo.
-"1:35am" piensa. (Le quedan 5 horas de sueño).
El mono sigue sentado pero ahora ha saltado de una paleta del ventilador a la otra. No lo mira (no se miran). El muerde la almohada, el mono por su parte, sigue con su nariz metida entre las hojas del libro.
-"1:39am" piensa. ("el tiempo es la medida del movimiento" dijo Aristóteles).
-"¿De que movimiento?"
Nadie se movia, ni el, ni el mono. (quizas saltaba de una paleta a otra, pero eso no es moverse).
-"1:57am" piensa.
Nadie se mueve.
"Arsitóteles estaba equivocado"... dijo el mono (antes de dormirse y dejar caer el libro).
domingo, 4 de noviembre de 2007
70x70 = todo el mar
No tenia idea donde estaba, solo hacia frío y escuchaba voces que intentaban identificarse, no se veía nada pero las voces seguían preguntando quien era y porque. Verdaderamente se sentía aturdido.
Intentaba tener latente el recuerdo, disfrutar la claridad de ese mar, saber que la ballena existe y soñarla siempre libre.
Sobre el vaivén eterno las altas cumbres del mar lo cautivaron , el viento se enamoro de su cara como el soplido de su vieja a la cuchara de sopa caliente.
Del orden al caos y del caos al amor, de allí al reposo y a la suavidad de la piel, al contorno de unas piernas que se pierden en bruma, a la vida misma, a la planta que secreta nació entre los adoquines sin importar los colectivos que la acechan.
Allí, las olas bailan para el, lo acercan a la luna y lo alejan, lo acercan y lo alejan... se acerca y se aleja sin pensar en distancias, sin querer lo primero o lo segundo.
Penetrado de salada felicidad inmortaliza un suspiro.
- ¿Donde están? la imaginación es una farsa, todo es cierto, todo esto es cierto… créanme ese mar existe.
Acostumbrándose a la oscuridad escucho empujones y gritos en elefante.
Su mirada. Inmóvil en una rejilla.
Intentaba tener latente el recuerdo, disfrutar la claridad de ese mar, saber que la ballena existe y soñarla siempre libre.
Sobre el vaivén eterno las altas cumbres del mar lo cautivaron , el viento se enamoro de su cara como el soplido de su vieja a la cuchara de sopa caliente.
Del orden al caos y del caos al amor, de allí al reposo y a la suavidad de la piel, al contorno de unas piernas que se pierden en bruma, a la vida misma, a la planta que secreta nació entre los adoquines sin importar los colectivos que la acechan.
Allí, las olas bailan para el, lo acercan a la luna y lo alejan, lo acercan y lo alejan... se acerca y se aleja sin pensar en distancias, sin querer lo primero o lo segundo.
Penetrado de salada felicidad inmortaliza un suspiro.
- ¿Donde están? la imaginación es una farsa, todo es cierto, todo esto es cierto… créanme ese mar existe.
Acostumbrándose a la oscuridad escucho empujones y gritos en elefante.
Su mirada. Inmóvil en una rejilla.
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